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Escuela de

Verano de

Asturias

Genealogías del alter ego

Filosofía, literatura y arte en la génesis de la experiencia moderna

del 27 al 30 de julio. Antiguas Escuelas de Villapedre

LAMENTAMOS COMUNICAR QUE, POR MOTIVOS PERSONALES, VICTORIA MATEOS NO PODRÁ FINALMENTE PARTICIPAR EN EL CURSO

PEDIMOS DISCULPAS POR LAS MOLESTIAS QUE ESTA NOTICIA PUEDA OCASIONAR Y ESPERAMOS PODER CONTAR CON VICTORIA MATEOS EN EL PRÓXIMO CURSO

«En nuestra lógica, no se trata de poner el pensamiento de acuerdo consigo mismo, lo que, para nosotros, carece de sentido; pero sí de ponerlo en contacto o en relación con todo lo demás. No sabemos, en verdad, cuál sea, en nuestra lógica, la significación del principio de identidad, por cuanto no podemos probar que nada permanezca idéntico a sí mismo, ni siquiera nuestro pensamiento, porque que no hay manera de pensar una cosa como igual a sí misma sin pensarla dos veces, y por ende, como dos cosas distintas, numéricamente al menos» (Antonio Machado, Juan de Mairena)

Desde hace un tiempo, la filosofía ha reconocido que para pensar la identidad hay que empezar por la alteridad. Porque, si el ser humano se ha hecho a sí mismo, ha sido siempre advertido por otro: el gran Otro que ha imaginado y que ha sentido como observador y juez de sus acciones; el extranjero, el diferente, que invade o que visita, que viaja o que migra, o el otro que él mismo ha querido ser y que ha visto reflejado en el imaginario de los relatos y narraciones de la cultura.

El ser humano se extraña de sí mismo y con ello se siente, de algún modo, otro. También se asombra de los otros y quiere ser como ellos. El narrador del Quijote especula con que el ingenioso hidalgo se llamaba, en realidad, Alonso Quijano (o Quijana). Don Quijote fue el alter ego de este Alonso Quijano. Lo fue también de Miguel de Cervantes y lo es también de nosotros, si entendemos que parte de lo que somos lo hemos aprendido de la compañía y la imitación de los otros. Don Quijote encontró su pareja y contrapunto en la figura de Sancho Panza, sin el cual no hubiera podido ser lo que fue. El uno no podía ser sin el otro, y viceversa.

Resulta comprensible que El Quijote se haya considerado la primera novela plenamente moderna. Uno de los aspectos de su modernidad es este carácter metaficcional por el cual la novela se incluye dentro de la novela y Don Quijote encuentra continuamente su fantasma. En pintura, Velázquez no fue menos menos vanguardista al hacernos ver lo que queda justo detrás del cuadro y ocultarnos, precisamente, lo que se trataba de hacer visible. Este giro, tantas veces vinculado a la experiencia estética moderna, redobla las perspectivas de la mirada al tiempo que deja un lugar vacío que no se puede llenar.

La época moderna no ha hecho sino multiplicar las experiencias del otro al tiempo que trataba de afirmar la identidad del uno. El célebre Rousseau, que comenzaba su monumental autobiografía afirmando la absoluta irreductibilidad de su yo, sufrió como nadie de manía persecutoria. Aquel que quería afirmar su yo lo hizo al precio de verse asediado en continuación por otros imaginarios que no eran sino fantasmas de él mismo. A finales del XVIII y principios del XIX aparece en la literatura alemana la figura del doppelgänger, «el que marcha al lado». A partir de entonces nos encontramos el canto a veces sublime, a veces siniestro, de este ritornello: desde El retrato de Dorian Grey hasta el célebre Je est un autre de Rimbaud, la identidad solo se afirma con el permiso de la alteridad. A mayor afirmación de la identidad, mayor vacío y mayor asedio del otro.

En palabras de otro alter ego, el Juan de Mairena de Machado: «De lo uno a lo otro es el gran tema de la metafísica. Todo el trabajo de la razón humana tiende a la eliminación del segundo término. Lo otro no existe. Tal es la fe racional, la incurable ciencia de la razón humana. Identidad = realidad, como si, a fin de cuentas, todo hubiera de ser, absoluta y necesariamente, uno y lo mismo. Pero lo otro no se deja eliminar; subsiste, persiste». Desgraciadamente, sabemos que la metafísica no es solo cosa de hombres absortos y aislados, inofensivos políticamente; también lo ha sido de megalómanos del yo que han entendido que la de las identidades es una guerra de supervivencia y que, al final, «solo puede quedar (el) uno».

Pero uno no es sin el otro, como nos demuestran los diálogos de Don Quijote y Sancho. Si bien la historia política, religiosa y militar ha sido una constante lucha para que “solo quede uno”, otra historia nos cuenta que nosotros, en realidad, somos otros. Estudiar la génesis del alter ego, de los otros en los que nos reconocemos, es estudiar de otro modo la deriva de nuestro mundo, algunas veces cómica, y tantas veces trágica. Ha habido «otros» desde el momento en que alguien se ha creído «uno». Y alguien se ha creído «uno» porque no ha sabido extrañarse de sí mismo y de su existencia. En este curso, precisamente, se quiere recuperar el espíritu del asombro y del extrañamiento, característicos de la filosofía, para pensar la génesis de la experiencia moderna de las identidades: sexual, social, religiosa, nacional, etc. La historia no ha sido solo la de la resistencia y el reconocimiento: también ha sido una historia e invenciones. De otro modo: la invención y reinvención de uno mismo ha sido un modo de resistir y de exigir reconocimiento.

Este curso de verano, impartido por profesores de Filosofía, no se cierra al ámbito de la especulación teórica ni del pensamiento abstracto. Todo lo contrario, quiere abrirse a la historia de los últimos siglos para encontrar en la literatura y en el arte, en las formas de vida y en las manifestaciones culturales el germen de figuras subjetivas a través de las cuales se han ido modelando nuestras actuales formas de vida. Se trata de identificar aquellos espejos en los que los seres humanos nos hemos ido viendo reflejados hasta llegar, para bien o para mal, a ser lo que somos.

El curso se celebrará en las antiguas escuelas de Villapedre y tendrá una duración de 4 días: del 27 al 30 de julio. El curso está organizado por la Sociedad Asturiana de Filosofía. Lo presenta Roberto Menéndez, secretario de la SAF, y será impartido por Victoria Mateos de Manuel, doctora en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, Maximiliano Hernández Marcos, profesor de la Universidad de Salamanca y Soledad García Ferrer, doctora en filosofía y en filología alemana por la Universidad Complutense de Madrid.

No es un curso especializado para estudiantes o investigadores en filosofía. Tiene un carácter abierto y se recomienda especialmente para todas aquellas personas interesadas en las manifestaciones sociales, culturales y artísticas en el mundo moderno y contemporáneo.

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